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Glóbulos Rojos

Los glóbulos rojos, también denominados hematíes ó eritrocitos, son las células sanguíneas más numerosas, cuyo característico color rojo se debe a una proteína que se encuentra en su interior llamada hemoglobina, responsable de ligar el oxígeno para transportarlo desde los pulmones a todos los tejidos del organismo para que las células respiren. También se encargan de eliminar el dióxido de carbono que se produce por la actividad celular.

Los glóbulos rojos se forman en la médula ósea, que se encuentra dentro de los huesos del esqueleto, desde donde son liberados al torrente sanguíneo.

Su disminución (anemia) provoca una carencia de oxígeno en los órganos vitales de los enfermos. En este caso deben administrarse concentrados de celulas rojas

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Plaquetas

Las plaquetas, o trombocitos, son las células sanguíneas más pequeñas. Intervienen en la coagulación de la sangre impidiendo las pequeñas hemorragias que se producen habitualmente en las arterias, venas y capilares; además de producir  diversas sustancias que ayudan a la cicatrización de las heridas.

Se producen en la médula ósea y viven entre 6 y 7 días. Su disminución (trombocito penia), que es frecuente en enfermedades como la leucemia, o tras algunos tratamientos del cáncer, provoca la aparición de hemorragias. El tratamiento prioritario en estos casos es la transfusión de concentrados de plaquetas.

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Plasma

El plasma es la parte líquida de la sangre. Compuesto fundamentalmente de agua y proteínas, interviene en múltiples procesos metabólicos básicos para el organismo como la coagulación de la sangre, la inmunidad y el transporte de varias sustancias y medicamentos.

El plasma se utiliza para elaborar concentrados específicos de proteínas, que constituyen el tratamiento de varias enfermedades como la hemofilia y otros defectos de coagulación e inmunodeficiencias con riesgo de padecer múltiples infecciones, trombosis y otras.

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Crioprecipitado

Es preparado del plasma fresco congelado. Una proteína fria insoluble se precipita cuando el plasma fresco congelado se descongela a temperatura de 1-6°C y se obtiene por centrifugación; el plasma sobrante cryo-reducido se transfiere a otro envase estéril y el precipitado es suspendido en una pequeña cantidad de plasma residual de alrededor de 15 ml. Luego se vuelve a congelar a temperatura de -18°C o menor. Este se utiliza en el tratamiento de hemofilia y otras deficiencias de coagulación.